7 ene. 2011

Animales que ya no podemos ver (Parte 6)

Bueno... ahora les dejo la sexta y ultima parte de mis post sobre Animales que ya no podemos ver, espero les haya gustado y parecido interesante la información! Acá les va, ahora les voy a "hablar" sobre los siguients animales:

- El Hienodonte
- El Entelodóntido
- El Gigantopithecus Blacki
- El León Americano
 


El Hienodonte

El hienodonte es un género extinto de mamíferos carnívoros. Aparecieron a fines del Eoceno, hace 41 millones de años, y vivieron hasta el Mioceno, hace unos 21 millones de años. Se extendieron por casi todos los continentes, excepto en América del Sur, Australia y la Antártida. 


Algunas de las especies de este género llegaron a alcanzar la estatura de un rinoceronte actual, mientras que otros tenían un tamaño considerablemente más pequeño (en total, hay más de 20 especies dentro de este género, por lo que hay algunas diferencias entre ellas). 
 
Entre los rasgos que mantenían en común, destaca principalmente su alimentación únicamente carnívora. Su cabeza era bastante grande y alargada, pero su cerebro era muy pequeño en comparación con ella. Su cuello bastante pequeño, pero el resto del cuerpo era largo y robusto, terminado en una extensa cola.
Aspectos como el peso o la altura son los más difíciles de determinar. Mientras que la especie más grande llegaba hasta los 500 kilogramos de peso, otras tenían apenas unos 20 kilogramos. Su extinción fue una combinación de varios factores, tales como el cambio climático, alteraciones en su hábitat o la introducción de nuevas especies que le harían la competencia.  

 El Entelodóntido
Los entelodóntidos son una familia de mamíferos muy parecidos a los cerdos que podemos ver hoy en día. Vivían en los continentes de Asia y Norteamérica hace aproximadamente 45 y 25 millones de años y su alimentación era omnívora, basada en pequeñas plantas y carroña. 

Según los fósiles, su cerebro tenía el tamaño de un puño cerrado. 


Las comparaciones con el cerdo son inevitables, ya que comparten muchos rasgos y están emparentados biológicamente, pero tienen ciertas diferencias: Sus patas eran más largas y finas, llegando a dotar al entelodóntido de unos 2 metros de altura. Pero, sin duda, la característica más diferenciadora de este animal son las dos protuberancias óseas que tiene a ambos lados de la cabeza (como se puede observar en la imagen). Se cree que su función pudo haber sido la de fijar los músculos de la mandíbula, pero hay indicios de que también era un rasgo sexual (ya que los machos las tenían mucho más desarrolladas que las hembras).
También se ha dicho que estas protuberancias podrían haber tenido un papel importante en su alimentación a modo de arma. Como hemos dicho antes, eran onnívoros, pero presentaban una tendencia a cazar y comer animales vivos antes que carroña o plantas. Este pudo haber sido uno de los animales más poderosos de su hábitat a la hora de cazar, gracias a los devastadores golpes que podrían propiciar sus mandíbulas.
 
El Gigantopithecus Blacki

El Gigantopithecus blacki es una especie de primate extinto que vivió en Asia en el Pleistoceno. Es el mayor simio que ha vivido, con una altura de 3 metros erguido y un peso de hasta 600 kilogramos. Su medio de locomoción es todavía bastante incierto: Por un lado, hay quien afirma que caminaba de forma bípeda, mientras que otros afirman que caminaba a cuatro patas. Aunque no hay datos determinantes sobre ese apartado, todo indica que realmente andaba a cuatro patas y sólo estaba en posición erguida en escasas ocasiones. Por ejemplo, el mayor argumento para defender su forma cuadrúpeda de andar es su enorme peso, que habría resultado ser devastador para sus articulaciones al andar a sólo dos patas, mientras que habría estado mucho mejor repartido si se extiende por todo el cuerpo. 

 
La historia de su descubrimiento es también sorprendente: El paleontólogo Ralph von Koenigswald encontró una muela enorme en una farmacia de Hong Kong. Impresionado por el tamaño de la muela, la compró y se puso a investigarla. Tras encontrar más muelas en otras farmacias chinas, determinó finalmente que se trataba de una nueva especie.
Era vegetariano, y, según los datos obtenidos del análisis de sus mandíbulas, basaba su alimentación en el bambú, semillas y frutas. Su extinción es todavía una incógnita, ya que no hay datos determinantes, pero los científicos sugieren que podría ser un cambio climático o la competencia de otras especies.

 El León Americano

El león americano, de nombre científico Panthera leo atrox, fue una subespecie del león actual.

Evidentemente, éste habitaba en el oeste de Norteamérica, desde Alaska hasta México. Vivió durante el Pleistoceno y fueron unos de los felinos más grandes que han existido jamás (alrededor de un 25% más grandes que los leones africanos actuales). 


Medían alrededor de 1,27 metros sin melena y los machos pesaban entre 272 y 363 kilogramos. Eran los depredadores dominantes de la América glacial, superando a cualquier otro carnívoro de su época (incluido el Smilodon). Además de esta superioridad en el tamaño, también eran más inteligentes que el resto de leones actuales, con un cerebro notablemente más grande que el resto en comparación con su tamaño. Esto le permitía desarrollar conductas sociales más elaboradas, como mejores técnicas de caza o la organización de la vida en manada (se han encontrado restos de manadas de cien individuos viviendo en cuevas).
Eran carnívoros, y cazaban grandes presas de enorme tamaño. Asnos, caballos, bisontes, ciervos e incluso pequeños mamuts y mastodontes caían frente a ellos. Los leones americanos fueron víctimas de una extinción masiva que ocurrió en América. Murió junto a muchos otros animales de su misma época, como los megaterios. Principalmente, los responsables fueron una gran serie de cambios naturales, aunque también se especula que la expansión de los humanos pudo haber influido de forma secundaria en la extinción de este magnífico animal. 

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