2 oct. 2010

Animales que ya no podemos ver (Parte 2)

Parte 2

- El Gliptodonte
- El Alca Gigante
- El Megaterio 

El Gliptodonte

 
El gliptodonte, de nombre científico "Glyptodon clavipes", vivió hace millones de años, durante la época del Pleistoceno. El hombre llegó a tener contacto con este animal, llegando incluso a cazarlo para diversos fines.

El gliptodonte era un animal bastante grande y pesado. Un gliptodonte adulto medía 3 metros y pesaba la enorme cifra de 1,4 toneladas. La mejor forma de verlo es imaginarse a un armadillo con el tamaño de un Volkswagen Escarabajo (e incluso de mayor peso). Lógicamente, estas medidas lo dotaban también de una gran lentitud, defecto que era aprovechado por sus depredadores.
  

Su caparazón estaba formado por 1000 placas óseas de 2,5 centímetros de grosor. Con esta protección de lujo, el gliptodonte estaba protegido como si fuera una tortuga,  pero a diferencia de las tortugas, el gliptodonte no podía esconder la cabeza dentro de su caparazón. En lugar de ello, tenían otra capa ósea diferente en lo alto de su cabeza. Y también la cola estaba protegida.

A menudo este animal presentaba una serie de anillo óseos que protegían de forma horizontal toda la cola. Por supuesto, todas estas estructuras óseas externas necesitan un gran soporte. Entre otras cosas, tenían unas sólidas vertebras fuertemente unidas entre sí; unas extremidades cortas pero muy sólidas y gruesas; y unos fuertes hombros que sostenían bien el peso del caparazón. 


La dureza y resistencia de este caparazón fue aprovechada por nuestros antepasados, que cazaban a este animal no sólo por su carne. Efectivamente, los humanos usaban el caparazón como refugio. Una buena prueba de su resistencia son los numerosos restos en un magnífico estado que hemos encontrado.

Pero el cuerpo de este animal también tiene algún misterio. La gran incógnita que presenta es una especie de duros músculos entrelazados situados en el orificio nasal. Lo primero que se puede pensar al ver esto es que tenía una trompa, como los elefantes. Pero hay un fallo en esa teoría, ya que todos los animales que presentan trompas tienen una especie de huesos en la cabeza ausentes en el gliptodonte.
 

En respuesta a esa fallida teoría, se cree que estos músculos ayudaban a la mandíbula inferior, la cual era muy pesada, a masticar la hierba y los tallo fibrosos. Y hablando de comida, si hay algo seguro es que era un animal hervíboro, cuya alimentación se basaba en pastar en verdes praderas o cerca de los ríos, donde también tenía vegetales de sobra.

Pasemos ahora al tema de la extinción, por dar una fecha, podemos decir que este animal se extinguió aproximadamente hace 10.000 y 8.500 años.

Los hombres, cazaban este animal para diversos propósitos, tanto para la alimentación como para el objetivo anteriormente comentado de conseguir un buen refugio a base del caparazón. Pero ésta no fue la principal causa de su extinción, era una caza moderada.

El verdadero motivo de la extinción, fue la inadaptación a la nueva época que estaba entrando. En esa época el Pleistoceno estaba tocando su fin y comenzaba el Holoceno. El clima estaba empezando a cambiar por completo, y muchos animales, no pudieron adaptarse y desaparecieron.
   




El Alca Gigante


Sobre el Alca gigante, de nombre científico "Pinguinus impennis", tenemos constancia de que coexistió con los Neanderthales y que era cazado por ellos hace ya más de 100.000 años. También tenemos pinturas rupestres en España, que datan de aproximadamente 35000 años. Por tanto, podemos decir que este animal ha tenido una estrecha relación con nuestra especie desde sus inicios.

El Alca gigante tenía de 75 a 85 centímetros de altura (pudiendo llegar al metro), y pesaba unos 5 kilos. Como podemos ver en las ilustraciones, su vientre era de color blanco y su espalda de color negro. El pico, también negro, era pesado y muy robusto, con surcos grabados en la superficie; solía medir 11 centímetros; y estaba un poco inclinado hacia abajo. Durante la temporada de apareamiento, desarrollaba una mancha blanca bajo los ojos, que desaparecía al acabar la temporada. Los machos y las hembras eran muy similares en el plumaje, pero había diferencias en la altura y el peso.
 

Respecto a las alas, medían unos 15 centímetros y no le permitían volar, era un ave no voladora. Sin embargo, en vez de volar, este animal era un magnífico buceador, técnica que usaba para cazar peces. Sus pies y zarpas (de color negro), le servían de gran utilidad para esta tarea, en la que eran los principales impulsores. Pero, a pesar de ser ágil y habilidoso bajo el agua, era muy lento en tierra, defecto que lo convirtió en una presa fácil para todos sus cazadores.

Aunque cueste creerlo, de forma biológica no están relacionados con los ping
üinos, ni siquiera en la familia. Entonces, ¿cómo se explican las similitudes? Se debe a un fenómeno que se llama Convergencia evolutiva. Básicamente, este fenómeno viene a significar lo siguiente: Si dos especies lejanas biológicamente hablando se desarrollan en un medio similar, empezarán a desarrollar características semejantes. Entonces, como los pingüinos viven en las zonas frías del hemisferio Sur y el alca gigante vivió en las zonas frías del hemisferio Norte, desarrollaron unas adaptaciones al medio muy similares. De ahí vienen todos los parecidos.


Pero su relación con el pingüino no acaba ahí. Aunque parezca mentira, el nombre de pingüino era al principio el nombre del alca gigante. Originalmente, el único ave que se reconocía como "Pingüino" era el alca gigante. Entonces, cuando los marineros del Sur y el Antártico descubrieron la semejanza del "pingüino" original con las del Spheniscidae (entonces llamado "pájaro bobo" empezaron a llamar a éste último "pingüino". Cuando el Alca gigante se extinguió, el pingüino que conocemos hoy pasó a acaparar el nombre de forma oficial, dejando al pingüino "original" con el nombre de Alca gigante.

Pero dejémonos ya de comparaciones con el pingüino y pasemos a ver otros aspectos de este maravilloso animal. En el ámbito alimenticio, el alca gigante se alimentaba sobre todo de peces de un tamaño medio (es decir, de peces de un tamaño de 12 a 20 centímetros). Para cazarlos, el alca gigante se sumergía en el agua a gran velocidad, alcanzando grandes profundidades.

¿Y qué tenemos sobre su extinción? Su relación con los humanos fue siempre bastante amarga y espinosa. Lo fuimos eliminando poco a poco, a lo largo de los años y los siglos.
 

Pero, sin importar su peligro de extinción cada vez mayor, empezaron a ser cazadas en Islandia en plena época de apareamiento. Y para sumarse a esta desgracia, un terremoto azotó una de las pequeñas islas en las que abundaban estas aves (Isla de Geirfuglasker). Cada vez más raros en Islandia, los últimos supervivientes se refugiaron en la Isla de Eldey.

Y entonces llegaron los coleccionistas. Al principio, este animal se cazaba con un fin justificable y justo (la alimentación moderada); luego se convirtió en algo cada vez más injusto (alimentación de un animal en peligro de extinción, y además de forma irresponsable y desconsiderada); y por último, llegó el coleccionismo de animales disecados con fines estéticos. Los ricos coleccionistas, al ver que el animal era cada vez más raro, empezaron a pagar grandes sumas de dinero con tal de conseguir un ejemplar disecado en su colección. En Dinamarca se llegaron a pagar 100 coronas simplemente por el pellejo de este animal.


En 1844, un 2 de junio, la última pareja de alcas gigantes fue asesinada por un grupo de cazadores que iban buscando la recompensa de los coleccionistas. Desde ese día, no se ha vuelto a ver a estos animales. El egoísmo humano acabó con él, llegando a matar a las últimas parejas sólo para tenerlas en una colección o exhibir sus pieles.  


 El Megaterio

 
El megaterio, de nombre científico "Megatherium americanum", vivió durante el Plioceno y el Pleistoceno, es decir, desde hace 5,3 millones de años hasta hace unos 9000 años. Este animal vivió con el ser humano durante un tiempo, antes de extinguirse por completo. Numerosos fósiles suyos se han encontrado en Sudamérica, y más concretamente en Argentina, donde Charles Darwin estuvo investigando sobre este y otros animales de la misma época.

Esta especie era gigantesca, pesada y voluminosa. Por ejemplo, un macho adulto solía superar normalmente los 6 metros de longitud y los 2 metros de altura. Su cola era muy larga y musculosa (basta con decir que tenía 50 cm de diámetro). Por supuesto, todas esas dimensiones requerían unos huesos robustos y muy resistentes, con una pelvis enorme. Según los expertos, los huesos del megaterio eran más robustos que los del elefante actual. El pelaje también era muy espeso, y cambiaba de color según la edad y el sexo, aunque se cree que era de un tono marrón.
  

El peso del animal no se quedaba atrás, llegando a alcanzar las 8 toneladas. Volviendo al ejemplo del elefante, podemos compararlos para ver que un elefante africano no suele superar las 7,5 toneladas, mientras que en el magaterio era algo normal.


Para sostener ese enorme peso, sus patas eran cortas pero muy robustas, y con unos pies enormes. Las garras eran encorvadas y tenían bastantes usos en su alimentación.

En contraste con todas las características mencionadas anteriormente, su cabeza era pequeña y carecía de colmillos. Los únicos dientes que poblaban su boca eran cuatro molares a cada lado. Su lengua, era enormemente larga, y le servía para arrastrar las hojas de los árboles a su boca, ya que era herbívoro.
 

Y hablando de su dieta, la alimentación de este animal es uno de los puntos más curiosos de los que podemos hablar. Como hemos dicho, era herbívoro (aunque no se descarta que de vez en cuando tuviera hábitos omnívoros, pero es un punto que carece de importancia). Lo principal es que su dieta se basaba en los árboles, donde encontraba ramas, frutas y hojas que no estaban al alcanza de todos los animales.

¿Pero cómo llegaba un animal cuadrúpedo de dos metros de altura a lo alto de un árbol? Todo reside en su capacidad para ponerse a dos patas. O mejor dicho, a tres patas, ya que su principal ayuda era su potente cola. Formando un trípode con sus patas traseras y su musculosa cola, el megaterio aprovechaba los seis metros de longitud horizontal de los que gozaba para llegar a lo más alto de los árboles. Sus dientes, ideales para machacar vegetales, y su musculosa lengua hacían el resto.

Pero no toda la alimentación de este animal se basaba en los árboles, también había más medios. Aunque lo utilizaba menos, otro método del megaterio era el de usar sus potentes zarpas para desenterrar tubérculos y raíces de todo tipo del suelo. 

 
Pero, a pesar de lo dicho sobre su capacidad de ponerse a dos patas, cuando este animal no estaba alimentándose iba siempre a cuatro patas. Y, además, según los fósiles estudiados se piensa que apoyaba los nudillos de las patas superiores al andar, como si de un chimpancé se tratara.

¿Pero qué llevo a este poderoso animal a la extinción? Un combinado de muchos cambios. Este animal empezó a desarrollarse cuando América del Sur era una isla aislada de América del Norte, y cuando éstas se conectaron definitivamente Sudamérica empezó a recibir una gran cantidad de animales extranjeros. De cualquier modo, en un principio a este animal no le afectó demasiado la incorporación de nuevos animales. De hecho, algunos grupos del propio megaterio pasaron a América del Norte, donde también prosperaron.
 


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