22 oct 2010

Animales que ya no podemos ver (Parte 4)

Parte 4

- El Babakotia Radofilai
- El Mamut
- El Smilodon
 El Babakotia Radofilai

 

No tiene nombre común, se le reconoce directamente con el nombre científico "Babakotia Radofilai" proviene de la calificación que solía recibir el indri (un pariente cercano y parecido a este animal), babakoto. Se adaptó el nombre a Babakotia y además se incluyo un segundo nombre en honor a uno de los descubridores de la especie, Jean Radofilao.

Según se cree, este animal vivió durante buena parte del Holoceno (la época que comprende los últimos 11784 años) hasta aproximadamente el 3000 a.C. También hay que destacar que era una especie endémica de Madagascar, una isla cuya fauna es especialmente extravagante y diferente al resto del mundo.

Era un animal de tamaño medio dentro de la familia de los lémures perezosos. Esta familia en general era de una longitud un poco mayor a la de los lémures actuales, por lo que el Babakotia radofilai mediría aproximadamente un metro de longitud y pesaba entre 16 y 20 kilogramos.

Esta especie no tiene nada que ver con los perezosos, pero al mismo tiempo tienen muchos caracteres similares. Tenían unos antebrazos muy largos, unos dedos curvados y unas articulaciones muy flexibles. Este último punto destaca especialmente, ya que gozaba de gran movilidad en las caderas, la columna vertebral y las muñecas.

El cráneo de este animal es muy similar al del resto de los lémures perezosos, aunque era algo más ligero y menos robusto que el de las otras especies. Las órbitas oculares eran bastante pequeñas en relación al resto del cuerpo, por lo que lo más probable es que padeciera de una agudeza visual muy baja.  

Una de las características que presentaba su comportamiento es que tendían a colgarse de los árboles. No se tienen pruebas de que saltara de árbol en árbol como hacen otros animales parecidos, pero sí que existen indicios de que sabía trepar y colgarse de los árboles: Dedos ideales para agarrarse (largos y curvados), unos pies más pequeños (ideales para trepar de forma vertical), sus patas anteriores eran notablemente más grandes que las posteriores, y la ya mencionada flexibilidad en todo su cuerpo, desde las muñecas hasta la columna vertebral. Aunque, como demuestran los estudios más recientes, eran unos animales muy lentos a la hora de trepar y hacían diversas adaptaciones en sus movimientos para subir a los granes árboles.

También, gracias a los fósiles encontrados, se ha podido estudiar con detalle la dentadura del Babakotia radofilai. Se sabe que en total tenía 30 dientes, de los cuales son especialmente interesantes los molares y premolares, ya que eran más alargados que la de sus especies cercanas y, además, poseían una especie de crestas muy cortantes en la parte superior y esmalte redondeado en el resto del diente. 

Gracias a esta información sobre la dentadura se puedo concluir que era un animal folívoro. Esto quiere decir que se alimentaba principalmente de las hojas de los árboles. Evidentemente, era una alimentación bastante pobre y poco nutritiva, por lo que también solía complementarlo con otro tipo de alimentos vegetales (pero nunca carne, ya que era herbívoro) como podrían ser las raíces duras o la fruta. Parece que los dientes surgían a edad muy temprana, ya que el destete de las crías mejoraba las posibilidades de supervivencia cuando llegara la temporada seca.

Respecto a su extinción, es el punto con más confusión sobre este animal. No se conocen las causas con seguridad, y además se cree que todavía hay fósiles sin descubrir y que pueden llevar a confusiones sobre su desaparición. Las teorías de los biólogos apuntan a que este animal se extinguió con la llegada del hombre a Madagascar en el siglo IV d.C. 

Sin embargo, las teorías no cuadran con los hallazgos encontrados, ya que el fósil más reciente encontrado data de entre el 3100 y el 2800 a.C. Más de tres mil años antes de la llegada del hombre. Este es el interrogante que se plantea: ¿Se extinguió por culpa del hombre y simplemente no hemos encontrado los suficientes fósiles? ¿O por el contrario su extinción fue por causas naturales y cuando el ser humano llegó a Madagascar ya no estaba allí?

Cualquiera de las dos podría ser cierta. Por ahora, los únicos lugares en los que se han encontrado fósiles coinciden con su hábitat: El norte y noroeste de Madagascar. En esas zonas hay bosques muy densos y son un lugar idóneo para la vida, y sobre todo para un animal tan relacionado con los árboles como era el extinto Babakotia radofilai. 

    
El Mamut 




Su nombre científico, "Mammuthus", es fruto de una curiosa anécdota: La tribu de los mansi creía que los mamuts eran animales subterráneos que morían cuando les daba la luz del Sol. Esta falsa y equivocada creencia se formó porque siempre que veían a un mamut, estaba muerto o era un fósil, por lo que llamaron a estos animales "Mammot", que viene a significar "topo de tierra".

Los mamuts vivieron en el Neógeno, desde hace aproximadamente 4,8 millones de años hasta hace 3700 años (por lo que convivieron con humanos), y se extendieron por casi todo el globo: Norteamérica, Europa, Asia y África.

El peso de estos gigantes solía rondar las 6 u 8 toneladas, aunque se han llegado a observar en casos excepcionales machos de más de 12 toneladas. La altura varía bastante con la especie, pero normalmente superaban en altura a los elefantes: El más grande ellos (Mamut de río Songhua) tenía 5,3 metros de altura y 9 metros de longitud; mientras que el más pequeño (Mamut lanudo) solía medir de 2 a 3 metros de altura.

Sus características más importantes son, sin duda, los colmillos, la trompa y el pelaje. De los colmillos sabemos que son los dos dientes incisivos superiores y que eran bastante más grandes que los del elefante: Medían 2,5 metros y pesaban 50 kilos. A los seis meses de edad desarrollaban unos mini-colmillos y sólo un año más tarde florecerían los colmillos permanentes, los cuales no dejaban de seguir creciendo hasta la muerte del animal.

La trompa era muy robusta y musculosa, adaptada a hacer todo tipo de movimientos. Principalmente la utilizaba para la alimentación, pero le daba muchos otros usos. Por ejemplo, la utilizaba para bañarse con agua como hacen los elefantes o para restregarse barro (el cual lo protegía contra los mosquitos).

El pelaje era una característica que sólo presentaban los mamuts que habitaban las zonas frías del norte. Estaba enmarañado y llegaba a cubrir todo el cuerpo del animal. Evidentemente, su función era la de retener el calor y protegerse contra el frío, por lo que algunas especies que habitaban en zonas templadas se deshicieron de él. Otra interesante característica que diferenciaba a los mamuts de la zona fría de los de la zona cálida eran las orejas. Mientras que los primero desarrollaron unas orejas muy pequeñas que les ayudaban a mantener el frío en el cuerpo, los segundos tenían unas orejas enormes.

Otro aspecto característico de los mamuts era su joroba. Según parece, desarrollaron una joroba de músculo, grasa o pelo en la parte superior de la espalda. Este dato lo sabemos gracias a una combinación de los fósiles y las pinturas rupestres: Mientras que los fósiles indican una espalda plana, las pinturas rupestres mostraban una espalda muy curvada. La conclusión a esta paradoja sería la presencia de las anteriores jorobas.

Los mamuts se solían organizar en sociedades matriarcales, en las cuales las hembras dominaban la manada. Cuando los machos alcanzaban la maduración sexual abandonaban el grupo y sólo se apareaban durante una pequeña época del año, de tal forma que las crías naciesen en la época estival, cuando había más alimento. La gestación duraba 22 meses aproximadamente y solía nacer una única cría por cada embarazo.
Respecto a su alimentación, eran unos animales herbívoros. Tomaban cualquier alimento vegetal, pero sobre todo su alimentación se basaba simplemente en hierba. Esta alimentación le obligaba a tomar casi 180 kilos diarios de comida, todo ello acompañado con hojas o cortezas que completaban sus necesidades. La gran cantidad de hierba que tomaba le obligó a desarrollar unos molares especializados que tenían pequeñas crestas de esmalte para masticar y romper su alimento.




Respecto a su extinción, al igual que ocurrió en otros casos fue una mezcla de bastantes factores: Cambio climático, caza y una hipotética enfermedad

  • El cambio climático que se produjo hace unos 13000 años aumentó considerablemente las temperaturas y produjo grandes cambios en sus hábitats. Por ejemplo, los pequeños arbustos con los que complementaban su alimentación empezaron a ser sustituidos por grandes árboles, los cuales redujeron considerablemente la población de mamuts. Además de cambiar su hábitat, el aumento de temperaturas también afectó directamente a los mamuts poseedores de pelaje. Por ejemplo, se cree que gran parte de los mamuts lanudos podrían haber muerto por hipertermia, ya que su gran pelaje no permitiría un buen equilibrio térmico.
  • Se sabe que el hombre cazaba a los mamuts. Cabe destacar que no fueron la causa principal, pero sí que pudieron ser un buen complemento para su extinción en la época del cambio climático, cuando la población era cada vez más escasa. Puntas de flechas clavadas en mamuts y pinturas rupestres demuestran que tanto el Homo sapiens como el Homo erectus se alimentaban de la carne de mamut.
  • Y por último, existe una hipótesis que culpa de la extinción de los mamuts a una gran epidemia. Según dice, la enfermedad habría sido transmitida por el hombre y los animales domésticos que llevaban consigo en sus migraciones. Un simple brote de alguna enfermedad muy virulenta podría haber causado grandes estragos en una sociedad que tarda tanto en reproducirse y en reponer las pérdidas con nuevas crías . Sin embargo, esto es sólo una hipótesis y no hay hechos científicos.  
Sea como sea, este es uno de los animales extintos de los que tenemos mejores datos. Los numerosos fósiles y pinturas rupestres se ven acompañados por los individuos congelados, los cuales representan una gran ayuda para su estudio. De hecho, algunos de estos individuos congelados están casi intactos. Recientemente, en Siberia, se encontró a una cría con los ojos intactos y casi todo el pelaje en su cuerpo. Hasta tal grado llegan las buenas condiciones de conservación que se ha llegado a plantear la clonación de la especie utilizando su ADN en óvulos de elefantes asiáticos.   


El Smilodon




El Smilodon, incorrectamente conocido como "Tigre colmillos de sable", se ha ganado una gran reputación como un gran cazador. Este género, que contiene tres especies muy parecidas entre sí, es altamente conocida gracias a sus largos colmillos. El Smilodon fatalis, Smilodon gracilis y el Smilodon populator suponen un género de poderosos felinos que dominaron toda América del Norte durante siglos.

El nombre común que se le suele aplicar a este género es incorrecto. En realidad, ese nombre se utiliza para nombrar a cualquier animal que posea unos colmillos de sable. Aunque parezca mentira, hay un total de 27 especies que se merecen ese apodo. Muchas de ellas son biológicamente lejanas, pero por causas de evolución convergente han desarrollado ese tipo de colmillos. Aunque es cierto que de todos los animales que portan esos colmillos, el más famoso es el Smilodon, llamarlo "Tigre dientes de sable" es una inexactitud que puede acabar llevando al error.

Este animal apareció hace unos 3 millones de años, es decir, a finales del Plioceno. Poblaron toda América del Norte, y al final de su existencia, intentaron colonizar América del Sur, coincidiendo con el Gran Intercambio Americano. Se extinguieron con el final del Pleistoceno, hace unos 12000 años aproximadamente.

Estos felinos destacan por tener un cuerpo especialmente robusto y potente, más que cualquier felino actual. La evidencia de este hecho lo hallamos en sus huesos, los cuales son muy robustos y por tanto, deberían estar diseñados para mantener unos músculos potentes y muy desarrollados. Esta potencia muscular se veía reflejada también en su peso: La especie más pequeña solía pesar unos 150 kg, mientras que la más grande alcanzaba los 350 kg. Se ha especulado que un macho excepcionalmente grande podría haber llegado a los 500 kg. 

Respecto a su altura, aunque también variara con la especie, solía rondar el metro o metro y medio, mientras que la longitud lateral podía llegar a los dos metros y medio. Sin embargo, esta musculatura no le daba mayor velocidad, ya que el Smilodon era más lento que cualquiera de los grandes felinos que vemos hoy.

Pero, sin ninguna duda, el aspecto más interesante de este animal son sus largos colmillos. Estos "dientes de sable", una versión prolongada de sus caninos, podían llegar a medir 20 centímetros y tardaban 18 meses en desarrollarse. Evidentemente, su principal uso era el de la caza. Cuando atacaban a una presa, dirigían su mordedura al cuello. De esta forma, sus grande colmillos partían literalmente los huesos de la presa y la mataban instantáneamente. Sin embargo, esto suponía un gran riesgo de ruptura para sus colmillos, así que también existía otra forma más delicada de llevar a cabo su objetivo: Hundían sus colmillos en el cuello de la víctima de forma que bloqueaban la tráquea, y al mismo tiempo destrozaban las arterias que llevaban sangre al cerebro.  

  
Sin embargo, se ha demostrado que la potencia con la que mordían era menor que la que ejercen otros felinos. Por ejemplo, el león puede realizar una mordedura tres veces más potente. El Smilodon clavaba sus colmillos en el cuello intentando alcanzar una longitud profunda. Gracias a esta forma de cazar, no era necesaria mucha potencia en la boca, sino una gran resistencia en los colmillos y una buena abertura de la boca. Sencillamente, el Smilodon tiene una forma de caza diferente a la que practican otros felinos actuales. Por último, también hay que destacar que los colmillos estaban presentes tanto en hembras como en machos, por lo que no existía diformismo sexual.

Otro elemento implicado en la caza de este género eran sus patas. Dotadas de potentes músculos, estaban diseñadas no para correr, sino para derribar a su presa e impedir sus movimientos. Gracias a las uñas retráctiles y al peso de todo el cuerpo en general, el Smilodon podía mantener a su presa fijas en el suelo sin ningún tipo de posibilidad para escapar mientras sus colmillos hacían el resto.

Su alimentación era únicamente carnívora, y se especializaban en grandes presas: Bisontes, alces, camellos, ciervos, megaterios, crías de mamuts y mastodontes. Como se puede observar en los anteriores ejemplos, no solían atacar especies pequeñas, ya que su estilo de caza no eran las largas carreras y batallas, sino un ataque directo. Además, sus colmillos se habían especializado en atacar al cuello de la forma anteriormente descrita, por lo cual atacar presas pequeñas y huidizas era bastante incómodo para ellos. 

Respecto a su organización social, se cree que estaban organizados en manadas gobernadas por uno o dos machos. También habría hembras, crías y machos jóvenes todavía en crecimiento. Todo esto se es una suposición de los expertos en base a numerosos fósiles que se estaban recuperando de una fractura grave. Si este animal fuera un cazador solitario, al romperse un colmillo o una pierna habría muerto casi instantáneamente por la imposibilidad de cazar. Sin embargo, el hallazgo de fósiles a mitad de la recuperación hacen pensar que el resto del grupo alimentaba y cuidaba al herido mientras se recuperaba.

Pero, ¿cómo se extinguió esta poderosa especie? El Smilodon fue parte de la extinción masiva que supuso el acontecimiento conocido como Gran Intercambio Americano. Este suceso fue una migración de las especies animales de América del Sur hacia el Norte y la migración de las especies de América del Norte hacia el Sur. Esto fue un gran cambio en el hábitat y las costumbres de muchísimas especies. El Smilodon, como especie natal que era de América del Norte, emigró hacia América del Sur, donde su destino no fue demasiado bueno.

La principal causa fue la extinción de sus mayores presas. Como hemos dicho antes, el Smilodon se especializaba en animales grandes, como los megaterios o los mamuts. Y precisamente por culpa de esa excesiva especialización no pudo sobrevivir. Mientras que los grandes animales que habían sido sus presas durante largos años se iban extinguiendo, el Smilodon iba viendo cómo se reducía su rango de presas y hábitats.
 
Algunos biólogos también piensan que el ser humano pudo tener cierta influencia sobre ellos, pero más bien se tiene en cuenta el cambio climático que hubo en esa época. Unas temperaturas cada vez más difíciles para ellos, combinadas con el nuevo territorio, la presión de grupos humanos y, sobre todo, la falta de sus presas habituales, convirtieron la vida de esta especie en una odisea. Finalmente, acabó extinguiéndose alrededor del año 12000 A.C. 

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